En Cádiz hay que comer pescaito frito y tortillitas de camarones, eso es indiscutible. La cuestión es encontrar los mejores lugares para degustar la gastronomía gaditana. La ruta puede empezar por El ventorrillo El Chato, una antigua venta que hacía las veces de “casa de postas”. Está a las afueras, a unos trescientos metros de Cortadura, aunque se puede ir a pie, además de en coche. En el restaurante podemos escoger entre lo mejor de la Bahía y de las carnes de vaca retinta, todo con vista al Atlántico.

De la misma familia es el restaurante El Faro, en el barrio de La Viña. Sus “tortillitas de camarones” se pueden degustar en la barra o pasar al comedor, donde es habitual encontrar a políticos y grandes empresarios.

Un ambiente más distendido y una carta mucho más marinera encontramos en el restaurante La Marea. Imposible resistirse a un arroz con bogavantes o carabineros. Del mismo dueño es La Marea Elcano, en el puerto deportivo, a los pies del Puente Carranza. La carta es sublime, aunque el éxito lo tiene su menú degustación.

De tapas por Cádiz

Para comer “pescaito frito” hay que ir a la Plaza de las flores. Entre puestos repletos de plantas y macetas está la freiduría más famosa de Cádiz, Freiduría Las Flores. Aquí el pescado se pide por “cuartos” y se sirve en cartuchos de papel de estraza. Nada de platos y tenedores.

comer en cadiz pescaito frito

Muy cerca de allí, camino de la Plaza de la Candelaria, hay que preguntar por El Laurel. Un bar de tapas donde sirven productos de mercado cocinados como lo hacen las abuelas. Por supuesto los guisos merecen una mención aparte. Lo mejor es preguntar al camarero por lo que hay en la olla el día que vayamos. Vecino de ellos es Código de barras al mando de uno de los cocineros de renombre en Cádiz, León Griffioen. Un “arquitecto de la cocina” que hace vanguardia en cada plato.

Por supuesto, no nos podemos ir de Cádiz sin una visita al popular barrio del Pópulo. Allí lleva 50 años sirviendo tapas Antonio Gallardo, El Malagueño. Es un bar clásico, de comida de barra. Algunas de las tapas las prepara su madre, con mención especial para las albóndigas y las salchichas al vino.